Exitoso grupo de ayuda a mujeres víctimas de violencia doméstica

Foto: SalFalki via Flickr

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De La Redacción

Hoy Línea Abierta vuelve sobre un importante asunto de la mujer principalmente, que intenta arrojar luz sobre el rumbo que pudieran tomar muchas víctimas de la violencia doméstica,anuncia Chelis López al iniciar esta reciente edición sobre el tema. En este más reciente capítulo de la serie obviaremos la identificación de obstáculos, tabúes y temores que impiden a la mujer salir a buscar apoyo. El ángulo esta vez es mas bien divulgar la exitosa labor que realiza María del Socorro Pesqueira y otras mujeres en Chicago para lograr que salgan las mujeres a pedir ayuda y, sobre todo, encontrar servicios. El manejo eficiente de los recursos disponibles para atacar el problema, superar los obstáculos y generar un ambiente de estímulo y bienvenida para las perseguidas, es la meta de Mujeres Latinas en Acción.

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Un ejemplo de organización y trabajo comunitario que construye efectivas redes de apoyo para este sector social violentado es el referido grupo de Chicago, agrupación no lucrativa que articula entre otras cosas redes de centros de refugio y apoyo local y a nivel nacional, y que diseña planes de salida o de huida más segura para la mujer que huye de la violencia domestica, que dirige atinadamente María Pesqueira, reconocida líder en este campo. En dichoscentros o refugios “no sólo se habla el idioma de la mujer maltratada sino que se toma en cuenta la idiosincrasia,los temores, costumbres y creencias de la víctima de esta violencia”, dice López.

El tema sobre la violencia en contra de la mujer es muy grave”, afirmaMaría del Socorro Pesqueira. “Cada 9 segundos una mujer es maltratada en este país. Y el ser mujer migrante, el no hablar necesariamente inglés o no conocer sus recursos…”, agudiza el problema, “hace que esa mujer sienta a veces que su mundo se le cierra”.

¿Pero, cuál es la capacidad tanto del gobierno comode la población civil en Chicago para articular los reclamos de las mujeres maltratadas y canalizarlos eficientemente a la solución de sus problemas?, es la pregunta de esta colaboración.

La invitada sale al paso: “Aquí en Chicago trabajamos muy de cerca con varias organizaciones de base y coordinamos también con la línea nacional de crisis (800-799-7233), que funciona las 24 horas del día, y que si hablas a ese número te puedes conectar también con organizaciones como las nuestras”, afirma Pesqueira. Lo que se traduce, dice, en un mayor acceso a la información en su idioma y un trato con sensibilidad cultural que facilite el acercamiento y la entrega dela ayuda. “Por ejemplo, en lugares como en México, y muchas de las mujeres inmigrantes que acuden a nosotros aquí en Chicago son de origen mexicano, puede haber tal cosa como el abandono de hogar”, sostiene, la experta, y agrega:¡En este país no hay el tal abandono de hogar! Aquí hay leyes, pero es importante que las personas que sufren violencia doméstica sepan que aquí hay recursos para ellas”.

El primer paso es conocer los derechos y saber cómo crear un plan de seguridad”, señala Perqueira, quien destaca la importancia de que cuando una mujer llega a una de estas organizaciones sepa que ahí le van a proveer estos servicios, que van a entender su cultura, y que la van a ayudar a entender mejor mitos que se propagan, como la muy socorrida noción de que “una mujer buena es la que se queda en el matrimonio aunque esté siendo abusada por su pareja… Nadie, absolutamente nadie debe vivir siendo abusado ni física ni mental, ni emocionalmente, y todos tenemos el derecho a vivir en paz en nuestro hogar”, sostiene la directora de Mujeres Latinas Unidas. Una de las herramientas para uso de la mujer maltratada son las órdenes de restricción contra la pareja abusiva, que la protegen en su hogar, agrega Pesqueira, quien junto con su organización y otras amplias redes de apoyo propone como parte de la solución al problema de la violencia doméstica trabajar uno a uno con la persona referida, “así como con nosotros mismos, capacitarnos para poder ayudar a nuestras familias, a nuestras hermanas, nuestras comadres, nuestras vecinas”. Pero para eso hay que informarse, “para saber cómo darle el apoyo a esa vecina, a esa comadre. Y darnos cuenta de que la violencia doméstica no sólo ocurre en nuestra cultura, en nuestra comunidad latina, sino que es algo para lo que no importa tu religión, ni de qué país vienes o qué idioma hablas; ni tu nivel educativo, ni cuánto dinero ganas; porque yo he conocido a personas profesionales en situaciones de violencia doméstica”. Y recomienda no avergonzarse ni acomplejarse porque se es víctima de la violencia doméstica, sino informarse y enfrentar el problema.

Pesqueira aconseja sacar lo que se tiene adentro y hablar, “porque no hay ninguna vergüenza en el querer vivir en paz en nuestro propio hogar; hay que saber que las personas que nos quieren y nos apoyan, prefieren vernos vivos… y no como personas que han terminado perdiendo su vida como resultado de la violencia doméstica”.

Mujeres Latinas en Acción entiende la violencia doméstica como un mecanismo de control físico y psicológico, emocional, de una persona sobre otra. “Comienza a ejercerse de a poquito, no quiero que hables con tu mamá, ni con tu familia, no quiero que salgas, quiero saber dónde estás en cada momento, y se incluye el control económico, hasta llevar a la víctima a sentirse culpable, sin ninguna otra salida… La hace sentirse menos, creer que necesita económicamente a la pareja… Y por eso muchas veces la mujer migrante, que no tienen familias ni amistades, ¡pues que se ha aislado!, se siente más sola”.

Para esas mujeres que sienten de pronto que no pueden vivir sin su pareja, hay buenas nuevas afortunadamente.

Vale anotar que las situaciones más peligrosas en el ciclo de la violencia doméstica escuando la mujer que vive en violencia doméstica trata de huir, señala la invitada. Es muy importante tener un plan seguro de salida, que incluye un plan económico; porque muchas de las veces cuando la mujer que ha huido regresa al refugio, suele ser por el control económico que se ejerce sobre ella, ya sea porque no tiene ahorros, no ha estado trabajando…”.

Al respecto, la organización de Pesqueira canaliza a estas mujeres que acuden a su centro por ayudahacia programas institucionales y privados que entrenan personal que ayuda a diseñar un plan de salida en situaciones de emergencia, en la huida, por ejemplo. Muchas de estas mujeres desconocen su propio potencial, dice la experta, “muchas veces ellas mismas no saben que conocen algún oficio. Muchas de ellas nos dicen: ‘No tengo trabajo… No sé hacer nada’, y nos damos cuenta que cosen, que saben cocinar, que venden diferentes cosméticos, y que han sido micro empresarias sin darse cuenta”. Mujeres Latinas en Acción hace mucho que se dio cuenta de esto y trabaja para crear mecanismos que fortalezcan esta área con estímulos y micro financiamientos. Hacerles saber que son o pueden ser autosuficientes las mujeres maltratadas es uno de los propósitos de la referida organización.

La educación juega un papel muy importante en la formación de todo aquel que ayuda a combatir la violencia doméstica, insiste Pesqueira, y se remonta a su propia niñez para explicar el origen de su compromiso con el tema. Cuando le tocó ser testiga de un acto de violencia en contra de una amiga de su mamá, nos cuenta. “Tenía dos hijas igual que mi mamá, éramos de la misma edad”. Resulta que tras un largo día de trabajo, a la salida, decidieron ir a tomar un helado, y de ahí a dejar a su casa a la amiga de la mamá, al llegar a tal casa salió el marido con un amenazante pedazo de madera en la mano blandiéndolo frente a la mujer, a quien preguntó por qué no había llegado antes. “Yo me quedé sorprendida”, dice Pesqueira, “es que dije: ¡pero no estamos haciendo nada!, sólo fuimos a tomar un helado, y no entendía cómo este hombre podía ponerle la mano encima a su esposa”. Tanto el padre como la madre de Pesqueira apoyaron a la amiga, y su mamá le ayudó a elaborar un plan de huida, “que por cierto ahora nosotros -la organización Mujeres Latinas- lo hemos adoptado como un plan de seguridad”. Este plan le ayudó a a la amiga de la mamá, quien le decía a la mujer en conflicto: ‘Mira, tú hablas el idioma, ¿cómo puede ser que tú, hablando el idioma…, que tienes tu trabajo…? ¡Vas a salir adelante!, le dijo. ¡Vamos a ayudarte!”. La mujer encontró un apartamento, abrió su propia cuenta de banco, tenía sus papeles importantes en un lugar seguro para huir, “y recuerdo a mi padre actuar con tanto cariño… que ahora veo lo importante que es el escuchar de la voz masculina… Si vamos a prevenir la violencia doméstica, se empieza con personas que ven y lo escuchan a una. El decir: ‘¡Eso no está bien!’, y de ahí vino mi interés, de escuchar, porque lo escuché de los dos lados de mi familia”.

La clave del éxito para funcionar como una organización efectiva que ayuda a víctimas de violencia doméstica, reitera la invitada, es la información oportuna. Esta poderosa herramienta se practica en Mujeres Latinas en Acción, y después de trabajar en las distintas etapas del proceso de emancipación, “las deja listas para comerse al mundo”, según reza al parecer uno de sus eslogans.Es lograr convertirnos en parte de nuestra comunidad”, dice Pesqueira. “Trabajamos en escuelas y en varios otros lugares, tenemos diferentes colaboraciones donde las familias se encuentran; damos talleres informativos a la comunidad… y además ya estamos envueltos en programas con sus hijos; damos clases de liderazgo para los padres, y éstos se dan cuenta de los otros servicios que damos y donde nos encontramos en ellos”. La experta señala además que la mejor propaganda que se hace para ayudar al centro es a través de pasar la voz: “Si alguien tuvo un buen servicio, le cuenta a su comadre, le cuenta a su vecina… muchas de las mujeres que viene a vernos ha sido porque les ha contado su comadre, su vecina”.

Tomando en cuenta lo engorroso que son los trámites para gestionar un servicio público, o navegar el sistema judicial y rastrear la información adecuada, la organización Mujeres Latina en Acción provee personal que no sólo asesora a la mujer, sino que le da un trato individualizado. “A una mujer que decido acudir por ayuda… físicamente se la acompaña a las oficinas” donde hay que tramitar y gestionar, sostiene la invitada. “Y se les informa sobre lo que pueden esperar que suceda con su trámite ese día”. De ahí las conectan con otros recursos que puedan hacer falta, incluyendo albergue, apoyo económico… “entonces esta persona -que brinda la ayuda- hace el puente a los otros servicios necesarios”.

En este momento desde Yakima, estado de Washington María habla al programa para preguntar: “¿Qué se puede hacer cuando una mujer está en violencia doméstica, pero no quiere salir de ella porque tiene miedo, etcétera?”.

El salir de una situación tan difícil no es fácil”, interviene la experta, quien afirma que se necesita mucho valor. “Pero más que nada, Información”. Se necesita el valor de hablar y dar los pasos para hacer un cambio. Para hacer esa primera llamada, para dar ese primer paso. “Conocí un caso de una mujer que estaba embarazada”, continúa Pesqueira, quien sostiene que la violencia suele escalar durante el periodo del embarazo, “y recuerdo ver a una señora con su embarazo; acabábamos de movernos de oficina, y antes de llegar a la nueva oficina, tras acudir primero a la vieja y no encontrarnos, por un momento se le cerró el mundo, aunque estaba solamente a unas cuadras, y ya no sabía ni a donde ir”. La violencia había escalando feo en su hogar, pero finalmente llegó a la organización y consiguió albergue. “Y recuerdo verla unos pocos meses después, con su recién nacido y su hija… su cara se miraba diferente. ¡Yo casi ni la reconocía!.. no sólo porque ya había dado a luz, sino porque se miraba otra, ya no con esa mirada de miedo”.

Otra María entró al programa por la vía del teléfono: “Sí, estoy llamando porque yo también sufrí violencia doméstica. Gracias a Dios yo pude salir adelante, y tengo deseo de ayudar a personas que tiene esos casos; yo pude salir adelante, sacar a mis hijos adelante, y quiero ayudar pero no sé cómo hacerlo”.

Luego siguió Rosa, de Yakima, quien dijo estar ya por dos años en una relación de violencia doméstica, “y no me puedo salir de ella porque esta persona es muy posesiva…, no quiere que hable con nadie, ni con los vecinos, ni que nadie venga aquí a mi casa, ¿eso también se considera violencia posesiva, o cómo…?”.

A las personas que quieren ser voluntarias, dijo María del Socorro Pesqueira, “hay muchos lugares donde se pueden inscribir como voluntaria, sólo hay que comenzar llamando a esa línea nacional de crisis (800-799-7233), o en el Internet para averiguar si hay servicios en su área”. Ahí recibirá entrenamiento para saber cómo apoyar en casos de violencia doméstica.

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