Escuelas con policías pero sin consejeros, una tendencia que daña a estudiantes

Los estudiantes de Roosevelt High School en Chicago salieron de la escuela a protestar por los recortes a la educación. Foto: www.dnainfo.com.

Los estudiantes de Roosevelt High School en Chicago salieron de la escuela a protestar por los recortes a la educación. Foto: www.dnainfo.com.

De la redacción

Las autoridades de Educación han decidido priorizar la seguridad sobre el aprendizaje, revelan los “perturbadores” hallazgos de una investigación de la Unión Estadunidense de Libertades Civiles, ACLU. Afirman que 1.7 millones de estudiantes en Estados Unidos “asisten a una escuela con un policía o un guardia de seguridad, pero no un consejero escolar”. Y ni qué hablar de la atención a los problemas de salud mental, donde una falla general es la de no contratar suficiente personal adecuado para atender las necesidades de salud mental de los estudiantes”.

Por primera vez en la historia el Departamento de Educación de Estados Unidos recientemente exigió que todas las escuelas públicas informen sobre el número de trabajadores sociales, enfermeras y psicólogos empleados en los planteles educativos.

Y aunque los datos sobre los consejeros escolares se habían requerido anteriormente, este informe de ACLU brinda “la primera comparación a nivel estatal entre la proporción de estudiantes y el personal de salud mental basado en la escuela… junto con los consejeros escolares… Y contrasta estos datos relativos con la aplicación de la ley en las escuelas”.

El informe también revisa los arrestos escolares y las referencias a datos de las fuerzas del orden público, con especial atención a las disparidades por raza y estado de discapacidad. Un hallazgo clave del informe, dice un comunicado de ACLU, es que “las escuelas no cuentan con suficientes recursos y los estudiantes tienen un exceso de criminalidad”.

Por citar un estado, y utilizando datos de 2015-16, el estudio afirma que California, con una población estudiantil de 390 mil 72 estudiantes, y al examinar los datos sobre arrestos en sus escuelas encontró que muestran “salvajes disparidades” entre los grupos raciales. Las niñas negras, por ejemplo, tienen “¡seis veces más!” probabilidades de ser arrestadas en las escuelas de California que las jóvenes blancas. Una proporción similar guardan blancos y latinos.

Atendiendo a la relación entre consejeros escolares y policías o guardias de seguridad en las escuelas, California se ubica entre los últimos estados en guardar una proporción cercana a los estándares nacionales. Contrastada a sólo tres de los estados “más rurales” (Montana, Vermont y New Hampshire), que cumplen con el estándar recomendado de tener al menos un consejero por cada 250 estudiantes, California guarda una proporción de un consejero por 682 estudiantes. Sin embargo, “solo porque algunos estudiantes en el estado asisten a una escuela con un policía pero sin ningún consejero no significa que haya más policías que asesores en California, donde existen 6 mil 308 oficiales escolares y/o guardias de seguridad, por 9 mil 123 consejeros, según este informe.

Entrevistada por la publicación Voice of San Diego, cuyo Distrito Escolar cuenta con aproximadamente 11 mil alumnos, la coordinadora de consejería de la Oficina de Educación del condado, Tracy Wilson dijo no estar sorprendida con los hallazgos del referido estudio.

“…Lo que más preocupa son las relaciones de asesoramiento en las escuelas. Creo que 680 consejeros por cada 1 alumno es esperar que un adulto se conecte con 600 estudiantes. No es razonable”, nadie puede decirle los nombres de 600 alumnos, dice Wilson. “No se puede”.

La coordinadora tipifica el trabajo de los consejeros en tres categorías: consejería académica, consejería de carrera y consejería socioemocional. “Cuando se trata de la consejería social / emocional preventiva, es importante asegurarse de que los niños la reciban temprano, en la escuela primaria y secundaria”.

Agrega que es imperativo que el trabajo de consejería comience en las etapas tempranas de de la educación, donde es posible que una persona intente atender hasta tres campus escolares durante la semana. Pero si como ocurre, dice, “algunas escuelas intermedias y primarias no tienen acceso a consejeros en absoluto… Te están enviando -a la preparatoria- estudiantes que se están portando mal… ya es muy difícil hacer algo sin ese trabajo preventivo”.

Wilson sostiene que existe ya mucha investigación al respecto. “Tener más asesoramiento en una escuela puede llevar a una mayor sensación de seguridad en el campus, y eso lleva a una mayor asistencia. Y cuando los niños están más tiempo en la escuela, eso lleva a un mayor nivel académico”.

Y refuerza la idea de que hay factores internos y externos a las escuelas que es necesario saber detectar y enfrentar. “No puedes aprender cuando estás en un estado de lucha o huida. Necesitas tener a alguien en el campus para que te ayude a descomprimir y reducir la escalada, y para que puedan volver a la clase y puedan aprender”.

Gran parte del problema, apunta Wilson, consiste en “perfeccionar y reforzar las habilidades y trabajar con el liderazgo de la escuela para asegurarnos de que entiendan nuestros roles”. Pero no todos los consejeros tienen una experiencia positiva desafortunadamente. “Se trata de asegurarse de que haya un consejero con capacidad de mejora, y no sólo de supervisar el trabajo”.

El estudio de ACLU va incluso más lejos. Sostiene que la falta de consejería suficiente y adecuada en las escuelas “está perjudicando a los estudiantes” en Estados Unidos■

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