Es casi una realidad ya la Ley del Sueño o Dream Act de Nueva York

El presidente de la Asamblea estatal, Carl Heastie (D-Bronx), a la izquierda, en un encuentro con la asambleísta Carmen de la Rosa (D-Manhattan) y otros miembros de la Asamblea de Nueva York instando a otros miembros legislativos a aprobar la Ley del Sueño del estado de Nueva York durante una conferencia de prensa en el Capitolio estatal en Albany, NY. Foto: AP / Hans Pennink.

El presidente de la Asamblea estatal, Carl Heastie (D-Bronx), a la izquierda, en un encuentro con la asambleísta Carmen de la Rosa (D-Manhattan) y otros miembros de la Asamblea de Nueva York instando a otros miembros legislativos a aprobar la Ley del Sueño del estado de Nueva York durante una conferencia de prensa en el Capitolio estatal en Albany, NY. Foto: AP / Hans Pennink.

De la redacción

Primero fue el Senado, y este miércoles la Asamblea de Nueva York cuando ambas cámaras de mayoría demócrata aprobaron por fin el Dream Act estatal, también conocida como Ley del sueño, tras diez años de persistente lucha de los jóvenes Soñadores y ocho intentos legislativos. Ahora pasa al gobernador, el también demócrata Andrew Cuomo, quien ha dicho públicamente que de llegar a su escritorio la promulgaría con su firma.

La pieza legislativa (A.9605 De la Rosa) ha sido aprobada.  Patrocinada originalmente por el concejal y exasambleista, Francisco Moya, y actualmente por la asambleísta Carmen de la Rosa y el senador Luís Sepúlveda, su aprobación hace que Nueva York pase a formar parte de la lista de estados que han aprobado una Ley del Sueño o Dream Act, como California, Nueva Jersey y Texas.

Al convertirse en ley, los jóvenes inmigrantes aún si son indocumentados verán reducido el costo de su educación superior, pues se elimina para ellos los obstáculos económicos al poder obtener ayuda financiera como cualquier otro ciudadano del estado. Además, otras ayudas económica generales, antes vetadas por su situación migratoria, que estarán basadas en el rendimiento académico o podrán obtenerse a través de los fondos del Programa de Asistencia de Matrícula del Estado de Nueva York (TAP).

Por ejemplo, la legislación también ayudaría a las familias inmigrantes a prepararse para los costos de la educación superior de sus hijos al permitir que una persona indocumentada pero con un número de identificación fiscal (ITIN) pueda abrir una cuenta del Programa de Ahorros para Estudios Universitarios del Estado de Nueva York 529.

El presidente de la Asamblea, Carl Heasti declaró que la mayoría de los miembros de este cuerpo legislativo reconocen que “los inmigrantes son un hilo vital en el tejido social y económico de nuestro estado. Es fundamental y económicamente equivocado negar a los estudiantes que fueron educados en el sistema de escuelas públicas de nuestro estado las herramientas que necesitan para alcanzar su potencial académico y contribuir plenamente a la economía de nuestro estado. Cuando la educación de un estudiante se trunca, todos los neoyorquinos sufren”.

Para solicitar la ayuda que provee esta ley, los jóvenes indocumentados tendrán que cumplir con los siguientes requisitos:

  • Haber asistido a una escuela preparatoria del estado de Nueva York y aprobado dos o más años
  • Haberse graduado de una escuela preparatoria del estado de Nueva York y haber aprobado, además de haber solicitado ingreso a un colegio o universidad del estado de Nueva York dentro de los primeros cinco años después de recibir su diploma de dicha escuela preparatoria del estado de Nueva York
  • Haber asistido a un programa aprobado por el estado de Nueva York para un diplomado de equivalencia de la escuela preparatoria, recibido su diploma de equivalencia de la escuela preparatoria estatal y solicitado asistir a un colegio o universidad del estado de Nueva York dentro de los cinco años tras recibir su diploma de equivalencia de dicha escuela estatal; o
  • Ser elegible para la matrícula dentro del estado en los sistemas de educación superior de la ciudad y el estado de Nueva York, CUNY y SUNY, o a colegios comunitarias según lo prescrito por sus respectivos criterios de admisión.

Estos Soñadores han vivido por años con la incertidumbre financiera y la frustración al no poder solicitar ingreso a la universidad, por la falta del apoyo que gozan otros estudiantes que no son indocumentados, además de vivir con el temor a ser deportados sobre todo ahora que impera un clima político de odio y racismo emanado de la administración federal. De ahí que la aprobación del Dream Act sea tan relevante, porque brinda una necesaria protección a la comunidad inmigrante, particularmente indocumentada.

Decenas de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes, incluidos sindicatos como la AFL-CIO y la 1199, colegios comunitarios y universidades, académicos y políticos del aparato de gobierno de Nueva York, entre otros, saludaron la medida y ahora esperan que próximamente el gobernador Andrew Cuomo la firme y la convierta en ley estatal.

Queda pendiente, desde luego, el tema de la política federal, pero por lo pronto la decisión de la Suprema Corte de Justicia de hace un par de días, que rechazó escuchar una apelación de la administración Trump para derogar el programa de DACA le da por lo menos un respiro a los dacamentados.

De los aproximadamente 2.5 millones de estudiantes indocumentados en el país, unos 38 mil se hallan matriculados en los condados de Brooklyn, Manhattan y El Bronx, de donde se gradúan anualmente unos 4 mil 500. Ahora dicen que van sobre las licencias de conducir■

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