Peligroso vuelco de la EPA sobre daños de la contaminación y la radiación en la salud humana y ambiental

El agua de la llave en muchas partes de Estados Unidos puede ser peligrosa para la salud, por los contaminantes que se filtran a los mantos acuíferos. Foto: https://soapboxie.com.

El agua de la llave en muchas partes de Estados Unidos puede ser peligrosa para la salud, por los contaminantes que se filtran a los mantos acuíferos. Foto: https://soapboxie.com.

De la redacción

La Agencia de Protección al Medioambiente (EPA) ha dado un peligroso giro en sus políticas ambientalistas para proteger la salud humana y del ambiente, con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Una muestra de ello es la reciente “adquisición” de Ed Calabrese, un toxicólogo conocido por impulsar controvertidas investigaciones y “teorías” (más bien hipótesis) que le han ganado el rechazo de la comunidad científica convencional. Pero sus opiniones podrían convertirse en políticas públicas, si no es que ya lo son.

Al denunciar a la Agencia de Protección al Medioambiente, la EPA de la era de Obama, como una agencia en oposición a los extremistas ambientales, el gobierno actual no sólo ha descartado la ciencia convencional sino que ha adoptado alternativas ampliamente desacreditadas, que los críticos rechazan por sus inconsistencias respecto a las regulaciones establecidas por anteriores gobiernos, dice Los Angeles Times.

Más que ninguna otra administración federal, el gobierno de Trump ha buscado activamente el asesoramiento de cabilderos de la industria, y de científicos que se encargan de establecer las regulaciones para la contaminación, que rigen el enfoque actual de la EPA y que no son consistentes con las anteriores políticas de esta agencia encargada de proteger y mejorar la salud pública y del medio ambiente.

Y es que a principios de 2018 un administrador adjunto de la EPA, Clint Woods se acercó a Ed Calabrese, un toxicólogo de Massachusetts “conocido por promover un estándar de salud pública que sugiere que los bajos niveles de sustancias químicas tóxicas y la radiación son buenas para la salud humana”, y éstas nociones podrían ayudar a configurar la política de la EPA actual.

Calabrese, “quien ha sido rechazado durante décadas por los principales científicos de la salud pública” fue llamado por Woods para una consulta de la EPA. Y “menos de dos semanas después, las sugerencias de Calabrese sobre cómo esta agencia federal debería evaluar los productos químicos tóxicos y la radiación, se introdujeron a las normas de la EPA ‘casi palabra por palabra’”, según consta en el Diario Oficial del gobierno de Estados Unidos, o en el Registro Federal, dice la fuente.

“Esta es una gran victoria importante”, escribió Calabrese en un correo electrónico a Steve Milloy, un ex cabildero de las industrias del carbón y el tabaco que dirige un sitio web (junkscience.com), que busca desacreditar a la ciencia convencional del clima. “¡Estos es grande!”, respondería Milloy.

Que se consideren los consejos de Calabrese como parte de la política de la EPA significa un cambio importante y peligroso que la agencia ha tomado bajo la administración de Trump.

De acuerdo con el Times, “El rol de Calabrese ilustra un lado diferente de este cambio: la eliminación potencial de las prácticas de salud pública de larga data, y la incorporación en la política ambiental federal, de la ciencia respaldada por la industria y disputada por la comunidad científica”.

Calabrese habría pasado décadas promoviendo sus ideas, enfrentándose al escepticismo y las críticas de sus colegas en la comunidad de toxicología mientras ganaba fondos de compañías cuyos resultados coincidían con sus puntos de vista.

Pero el toxicólogo de marras argumentó en su oportunidad que la mayor parte del rechazo que recibe “proviene de toxicólogos de centro izquierda que lo ven como el diablo encarnado”, sólo por aceptar fondos de la industria y desafiar su ideología, dice. Y sostiene que su ciencia “es sólida y será vindicada con el tiempo… Estas personas -reguladores del medio ambiente- tienen una mentalidad muy cerrada… No reconsiderarán sus estándares y verán que algunos de los agentes a los que llaman dañinos en realidad pueden inducir respuestas adaptativas”.

Que la contaminación y la radiación puedan ser beneficiosas, y puedan convertirse en una política de la EPA tiene a muchos expertos preocupados. “Augura un futuro en el que los deseos corporativos superan a los estándares de la salud pública y ambiental”, dijo David Michaels, ex secretario de trabajo de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, y profesor de salud ambiental y ocupacional en la Universidad George Washington.

“La industria ha estado presionando por esto durante mucho tiempo… No sólo la industria química, sino también las industrias de la radiación y el tabaco”, agregó a la fuente el profesor Michaels.

Los investigadores dicen que la EPA bajo la administración Trump  podría cambiar décadas de normas y directrices sobre aire limpio, agua y desechos tóxicos. También podría alterar fundamentalmente la manera en que el gobierno evalúa los nuevos productos químicos y pesticidas que ingresan al mercado.

Molly Block, portavoz de la EPA, se negó a especular sobre si se aprobaría la regla y cómo afectaría a las regulaciones ambientales que se establecieron según el modelo lineal sin umbral, “que a la industria no le gusta porque generalmente asume que no hay un nivel o umbral de exposición que pueda considerarse totalmente seguro”, un modelo patrocinado por el difunto científico, Herman Muller, ganador del Premio Nobel, afirma Los Angeles Times.

Grupos de la industria han elogiado el cambio propuesto■

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