En su cuarta semana el más prolongado cierre de gobierno en Estados Unidos

El cierre parcial del gobierno, ahora en su día 23, es oficialmente el más largo en la historia moderna de Estados Unidos, y está siendo considerado como un callejón sin salida por el financiamiento del muro de Trump en la frontera sur. Foto: Planeta Libre Albedrío.

El cierre parcial del gobierno, ahora en su día 23, es oficialmente el más largo en la historia moderna de Estados Unidos, y está siendo considerado como un callejón sin salida por el financiamiento del muro de Trump en la frontera sur. Foto: Planeta Libre Albedrío.

De la redacción

La madrugada del domingo convirtió a este cierre parcial del gobierno en el más prolongado de la historia en Estados Unidos al entrar en su día número 22. La falta de financiamiento a muchas agencias del gobierno federal priva al país de servicios de vital importancia. El récord anterior sucedió bajo la administración del presidente Bill Clinton en 1995, y duró 21 días.

Desde 1976 ha habido 21 cierres de gobierno, parciales y totales, con distintos niveles de efectos o consecuencias. El actual es un cierre parcial, ya que muchas agencias habían sido financiadas con fondos asignados a través del presupuesto federal para el año fiscal que termina en septiembre.

Pero si este cierre de gobierno, que entra ya en su cuarta semana se prolonga más, puede afectar de manera irreparable a todo el país, especialmente a lugares donde los trabajadores de las agencias federales afectadas representan una proporción relativamente alta de empleos, desde Montana y Alaska hasta Maryland y otras ciudades con nocivos efectos similares.

De acuerdo con reportes de prensa los principales lugares fuera de la capital del país (DC), donde los trabajadores de las agencias afectadas por el cierre están más concentrados son Alaska, Montana, Wyoming, Nuevo México, Dakota del Sur, Virginia Occidental e Idaho.

Muchos de estos lugares cuentan un alto electorado republicano que votó en las elecciones de 2016 por el actual presidente. No obstante, el 75 por ciento del gobierno está totalmente financiado. Y sin embargo, las agencias federales cerradas emplean a más de 800 mil personas que trabajan en los 50 estados de la nación.

Según un análisis del Washington Post, con datos de la Oficina Federal de Administración de Personal, el total de los salarios suspendidos que se han reportado supera los mil 400 millones de dólares por semana. Y los trabajadores federales afectados reflejan una amplia variedad de trabajos y habilidades.

Se manifiestan en el exterior del Centro Federal en Goodfellow Boulevard en St. Louis, Mo., el viernes. La cuenta procesa los pagos a los contratistas de FEMA, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Foto: Christian Gooden / St. Louis Post-Dispatch vía AP.

Se manifiestan en el exterior del Centro Federal en Goodfellow Boulevard en St. Louis, Mo., el viernes. La cuenta procesa los pagos a los contratistas de FEMA, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Foto: Christian Gooden / St. Louis Post-Dispatch vía AP.

La mitad de quienes están siendo afectados carecen de educación superior, o títulos universitarios. En tanto que uno de cada cinco trabajadores afectados por el cierre, o el 20 por ciento, tiene educación más allá de la licenciatura. La mayor parte, el 45% son trabajadores administrativos y ocupan posiciones tales como controladores de tránsito aéreo, inspectores, gerentes de controles tecnológicos (TI) e investigadores criminales. Decenas de miles son obreros, incluidos mecánicos, cocineros y conserjes. Y aunque normalmente ganan 85 mil 600 dólares al año, casi 111 mil trabajadores ganan menos de 50 mil.

Además unos 4 mil empleados federales trabajan para el Servicio de Rentas Internas (IRS), que está reteniendo la devolución de impuestos de miles de personas que contaban con ellos para balancear sus economías domésticas, y para el Servicio Forestal de Estados Unidos. Muchos de estos últimos han sido despedidos de sus puestos de trabajo en este refugio al aire libre al norte de Salt Lake City, a consecuencia del cierre parcial del gobierno.

El cierre de las oficinas federales ha repercutido en la referida ciudad, de 87 mil habitantes, donde aproximadamente un tercio de los ingresos anuales proviene del impuesto a las ventas. Otras 10 mil personas en Utah, 6 mil 200 en West Virginia y 5 mil 500 en Alabama, con salarios muy por debajo del promedio de 85 mil dólares para los empleados del gobierno, también están siendo golpeadas por el cierre.

El Post afirma que los cheques de esos pagos mensuales “impulsan las economías locales, y los trabajadores están comenzando a tomar decisiones difíciles” sobre cómo gastar su dinero ahorrado. Por ejemplo, “comiendo menos, limitando los viajes y comprando en despensas de alimentos en lugar de tiendas de comestibles, creando un efecto dominó en los vecindarios y las ciudades donde viven”. Por cierto que ahí se reparten en puestos improvisados despensas, pañales y leche para infantes, entre otras cosas de uso cotidiano.

Y están otros 5 mil trabajadores federales en Alabama que fueron suspendidos o trabajaron sin remuneración durante las vacaciones de fin de año. Y otros efectos colaterales son las decenas de miles de empleados de agencias privadas con contratos del gobierno federal, más los comercios que dependen de las compras habituales de sus consumidores, ventas que sostienen las economías locales.

Construyendo un muro metálico en la frontera sur. Foto: Joel Sartore / National Geographic.

Construyendo un muro metálico en la frontera sur. Foto: Joel Sartore / National Geographic.

Vale anotar que sumados todos los miles de trabajadores y personas afectadas, deben multiplicarse además por el número de miembros de sus respectivas familias, lo que suma a muchos millones de habitantes de Estados Unidos afectados por el cierre de gobierno.

Y las perspectivas de solución para este peliagudo problema son muy inciertas, por las posturas inamovibles de ambos bandos en la negociación alrededor de las condiciones impuestas por el gobierno para financiar con casi 6 mil millones de dólares la construcción de un muro fronterizo; y la oferta de los demócratas para ubicar cualquier apropiación de fondos en otra forma de vigilancia, con el uso de alta tecnología para controlar el flujo ilegal de inmigrantes por la frontera sur en lugar de un muro que consideran ineficaz para tal efecto.

El muro de la discordia, dicen expertos, no sirve para el control de las drogas, que entran al país principalmente por avión, lanchas y hasta por submarinos, ni para frenar la mayoría de ingresos de inmigrantes indocumentados por la frontera sur, donde dicho flujo ha disminuido en los últimos años; pues este número pertenece a personas que entran con visa y luego deciden quedarse una vez que caducan sus permisos de estadía•

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