En medio del ruido, Trump se va saliendo con la suya

Frontera de California a lo largo de las dunas de arena de Algodones (BC). Foto: CALmatters.

Frontera de California a lo largo de las dunas de arena de Algodones (BC). Foto: CALmatters.

De la redacción

Mientras los partidos políticos discuten sobre el financiamiento para la muralla aislacionista de Trump, un muro invisible sin cocodrilos, ni barras de acero electrificadas rellenas de concreto y alambres de púas ni nada por el estilo, dice The Huffington Post.

Ningún gobierno en la historia moderna ha tenido tal dedicación para limitar toda forma de migración a Estados Unidos como el de Trump. “Para encontrar uno que lo haya sido, habría que remontarse a 1924”.

Se trata de muralla que se ha venido construyen sin que el Congreso apruebe leyes. Sus avances han sido a través de “cambios administrativos sutiles. Pero “La fuerza animadora de toda la presidencia de Trump —la idea que irradiaba una advertencia de intolerancia peligrosa a sus oponentes y una promesa de nativismo sin complejos a sus partidarios— nunca se construirá de la manera que él imaginó”.

La fuente afirma que en los mil 39 días que lleva este gobierno se le ha negado las visas H1B a los solicitantes extranjeros, que es la forma más común para permitirles el ingreso legal a los trabajadores calificados. Esta disminución “se duplicó con creces”. Así mismo, “los tiempos de espera para obtener la ciudadanía también se duplicaron, mientras que los tiempos promedio de procesamiento para todo tipo de visas aumentaron en un 46 por ciento, incluso cuando la cantidad de solicitudes de ingreso disminuyó”. La fuente añade que en 2018 Estados Unidos agregó sólo 200 mil inmigrantes a su población, o “un 70 por ciento menos que en 2018”. Una reducción “sorprendente”, dcie.

Durante décadas, el consenso entre los republicanos favoreció una seguridad fronteriza de línea dura, pero al mismo tiempo permitió “altos niveles de inmigración legal”.

Como se recordará tal vez, durante la presidencia de Obama el ala conservadora del Congreso protestó desde sus márgenes minoritarios, pero “no era rival para una coalición pro-inmigración que abarcara intereses comerciales, sindicatos y grupos minoritarios”. Y cuando en 2013 el entonces senador de Alabama, Jeff Sessions introdujo una enmienda que habría reducido el número de personas elegibles para la residencia y las visas de trabajo, “obtuvo un solo voto en el comité, el suyo”.

Bueno, ahora las cosas están para alarmarse. Pues el encono contra la inmigración no sólo afecta a los inmigrantes, sino a los estadunidenses en su conjunto, por las aportaciones que perderá este país sin la participación en la vida diaria de los inmigrantes, cada vez menos invisible. El tema ha sido explicado ampliamente en este espacio informativo, por lo que no abundaremos aquí.

Ya en otra ocasión hemos dicho también aquí que en esta administración una de las más perniciosas figuras, junto con la camarilla de menor nivel que lo acompaña, es el principal asesor de Trump en inmigración: Stephen Miller. Este personaje de marras es generalmente considerado como el autor intelectual de las más crueles y despiadadas políticas de Inmigración que Estados Unidos haya tenido jamás.

“Los cambios más precisos y consecuentes nunca hubieran sido posibles sin un grupo de figuras afines estacionadas en partes clave del gobierno, particularmente en el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), la agencia dentro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que administra las visas”, continúa el Huffpost.

Miller se ha valido de alfiles dentro del DHS, como Francis Cissna, consejero principal de esta secretaria y del exjefe de USCIS. Como se sabe, en medio del caos en el DHS los restriccionistas ya han reducido radicalmente los programas de asilo y de refugiados de Estados Unidos para los años venideros también.

Las admisiones anuales de casos de asilo pasaron de 325 a sólo dos, con el arribo al gobierno de esta administración. Y lo que ni titulares periodísticos ni estadísticas reflejan lamentablemente son las consecuencias de esta política: las parejas cuyos matrimonios se rompieron cuando el cónyuge extranjero se vio obligado a esperar mucho más de lo habitual en su país de origen, y el número desconocido de personas que han abandonado el intento de quedarse esperando turno en las ciudades fronterizas para solicitar asilo, debido a dificultades financieras o a la tensión de vivir con un nivel de incertidumbre y estrés que se vuelve insostenible, dice el Huffpost. Además de las incontables muertes de migrantes en el cruce fronterizo.

“Lo que me quedó claro al principio fue que estos tipos querían cerrar todas las vías para ingresar a Estados Unidos”, dijo el primer ex funcionario de alto nivel del DHS.

En síntesis, lo que esta administración antinmigrante busca es reducir el número de personas que podrían ingresar al país en todas las categorías: “ilegales”, legales, refugiados, solicitantes de asilo, etcétera. Pero es no es todo. También buscan a toda costa deshacerse o por lo menos recucir el número de extranjeros que ya están viviendo aquí■

Se recomienda leer el extenso artículo del Huffington Post para entender este complejo asunto de la inmigración y los peligros que corre este país con las políticas sobre el tema que está llevando a cabo silenciosa pero efectivamente esta administración.

Trump Got His Wall After All

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