En el mejor de los casos, más de un millón de votos podrían ser anulados

Isaac Brito abre y aplana las boletas por correo en el Registro de Votantes de Santa Clara, California, el 19 de febrero de 2020. Foto: Beth LaBerge / KQED.

Isaac Brito abre y aplana las boletas por correo en el Registro de Votantes de Santa Clara, California, el 19 de febrero de 2020. Foto: Beth LaBerge / KQED.

De la redacción

Continuando con nuestra serie especial, Hacia el Voto 2020, alertamos en esta ocasión que más de 1 millón de personas podrían perder su voto el 3 de noviembre si sus boletas son rechazadas, lo que convierte a este tema en el foco de la atención postelectoral en esta contienda por la presidencia de Estados Unidos entre el demócrata Joe Biden y el titular de la Casa Blanca en busca de su reelección, Donald Trump. Los motivos: errores comunes… y esfuerzos de supresión del voto por parte de los republicanos.

A siete días de las elecciones presidenciales más importantes para las últimas generaciones de votantes en Estados Unidos, se debe saber ya sobre los errores más comunes de la votación, que anulan el voto de miles de ciudadanos, dice el periódico, USA Today.

Una enorme cantidad de votos anticipados son rechazados por las autoridades electorales en casi todas las elecciones “normales”, entre otros errores por no cerrar bien el sobre del envío de la boleta o no ingresar el sobre con la selección de candidatos y medidas sometidas a referendo en el interior del otro sobre provisto con el importe del envío pagado; o enviar la boleta con un matasellos tardío y también por la falta de coincidencia en la firma de la boleta con la del votante que aprece en su registro original.

La fuente señala que Carolina del Norte por ejemplo, “rechazó 546 boletas por falta de firmas de testigos” en las elecciones de 2012. Y que “Virginia arrojó –a la basura- 216 votos en las elecciones intermedias de 2018 porque llegaron en un sobre no oficial… Y Arizona descartó mil 516 boletas por firmas no coincidentes el mismo año”. Y esas se consideran elecciones “normales”.

Pero muchos coinciden en señalar que estas de 2020 no serán unas elecciones “normales”, sino que se proyecta que “los rechazos de votantes ausentes en noviembre alcanzarán niveles históricos, lo que pone en riesgo la privación generalizada del derecho al voto de los votantes minoritarios y la credibilidad de los resultados electorales”, dice una investigación de la serie FRONTLINE producida por USA TODAY, Columbia Journalism Investigations y PBS. Y esto podría facilitar el desconocimiento de los resultados de la votación, como anunció Trump que lo haría si dichos resultados no le son favorable.

La fuente plantea vario escenarios para el rechazo de los votos: “por lo menos un millón 300 mil votos ausente podrían descartarse si la mitad de la nación vota por correo”. O un millón 55 mil votos serían desechados “si el 75 por ciento del electorado en el país vota en ausencia”. Y se podrían perder más de 185 mil votos en los estados ‘campos de batalla’ como La Florida, donde por cierto se da una lucha a brazo partido para permitir el voto de los exprisioneros que a través de la Enmienda 4 recuperaron el derecho a votar. Y también podrían perderse miles de votos más en Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin.

Se sabe que incluso antes de que el COVID-19 desencadenara “más de 140 demandas relacionadas con el voto temprano o ausente… los votantes tuvieron que navegar por un mosaico de requisitos a menudo confuso que difieren de un estado a otro”.

Wisconsin por ejemplo requiere un testigo para mandar el voto por correo, y Alabama había requerido dos testigos o un notario, “una regla que ahora está siendo impugnada en los tribunales”, dice el USA Today. Y agrega que las personas que ayudaron a un votante a enviar su voto por correo “se han arriesgado a recibir multas en Connecticut y cargos por delitos graves en Texas”.

Jan Combopiano, miembro del Comité Ejecutivo de Brooklyn Voters Alliance en Nueva York, dijo a la fuente que “Hay todas esas pequeñas reglas, que llamamos supresión de votantes por proceso”.

De ahí que educar rápidamente a los votantes sobre cómo emitir un voto en ausencia es “un objetivo en movimiento”. Los funcionarios electorales locales están luchando para mantenerse al día con todas las modalidades que suscitan las demandas del voto ausente, “desde la cantidad de buzones hasta el diseño de la boleta”.

Además, también señala que “en un solo día la Corte Suprema de Pensilvania extendió los plazos de entrega del correo y los buzones autorizados, mientras que las juntas electorales dictaminaron que no tenían por qué informar a los votantes si sus boletas tenían problemas solucionables”.

Vale recordar que las razones más comunes de dicho rechazo o anulación del voto en ausencia incluyen sobres sin cerrar o no bien colocados, firmas que no coinciden y fechas límite incumplidas. Algunas reglas “pueden parecer tontas o innecesarias pero es importante respetarlas”, concluye la fuente■

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