El sistema carcelario de sentencias mínimas obligatorias termina encarcelando a todos

Rudy Valdez, cineasta creador de la cinta “The Sentence” (La sentencia), que cuenta la historia de la injusticia del sistema de justicia penal basado en las sentencias mínimas obligatorias como estrategia de la guerra contra las drogas. Foto: Los Angeles Times.

Rudy Valdez, cineasta creador de la cinta “The Sentence” (La sentencia), que cuenta la historia de la injusticia del sistema de justicia penal basado en las sentencias mínimas obligatorias como estrategia de la guerra contra las drogas. Foto: Los Angeles Times.

De la redacción

El cineasta Rudy Valdez es autor de “The Sentence” (La Sentencia), documental que presenta la crónica de su hermana Cindy, una mujer que purgó una condena de 9 años en prisión federal, de los 15 a que fue sentenciada. El filme trata de cómo la ausencia de Cindy impacta la vida de sus  pequeñas hijas, cómo causa estragos en la familia. El documental, estrenado en octubre por la cadena HBO, captura entre muchos otros momentos esos breves minutos en los que Cindy tuvo oportunidad de hablar por teléfono con sus hijas, llenos de amor y de ternura.

La película “The Sentence” se centra en el código penal de sentencias mínimas obligatorias, que condena a excesivos años de prisión a personas que han cometido delitos no violentos asociados a las drogas, como la cocaína, la mariguana. Promulgado en 1966, este código ha formado parte medular de la estrategia en la guerra contra las drogas que opera Estados Unidos desde hace ya muchas administraciones. En un país con la mayor cantidad de presos en el mundo.

Más tarde, 20 años después de promulgado dicho código, en 2016 las sentencias mínimas obligatorias fueron en promedio de 7.8 años en prisión. O sea, más del doble de las sentencias para casos de delitos sin condena mínima. Toca la casualidad que “en ese mismo año los presos latinos en prisiones federales fueron los más castigados con ese tipo de sentencias mínimas”, dice en la introducción el programa Línea Abierta, de Radio Bilingüe, que aquí se reseña.

Foto: Newsweek.

Foto: Newsweek.

En la película Cindy Shank es la protagonista. El documental es presentado por la cadena HBO. Ella es una mujer latina que recibió una excesiva sentencia de 15 años de prisión federal. La historia de Cindy es contada por su propio hermano, el reconocido documentalista Rudy Valdez, autor de The Sentence. Él vuelve a contar la historia de Cindy aquí, a través de una emotiva entrevista con Samuel Orozco, transmitida en el programa de Línea Abierta que él mismo conduce.

Es así como el propio cineasta y realizador de La Sentencia, Rudy Valdez narra aquí importantes pasajes de la historia de Cindy que reflejan los agudos problemas que irrumpen no sólo en la vida de su hermana sino también en la de miles de familias de los condenados con sentencias mínimas.

He aquí un breve corte del documental sobre Cindy Shank y el efecto de la sentencia en sus hijas, así como en el resto de la familia y en la comunidad.

Escuche:


Cindy Shank en la actualidad, en su trabajo como activista por la reforma al sistema de justicia criminal y contra las sentencias mínimas obligatorias a infractores de la ley relacionados con el consumo y trasiego de drogas. Foto: Time Magazine.

Cindy Shank en la actualidad, en su trabajo como activista por la reforma al sistema de justicia criminal y contra las sentencias mínimas obligatorias a infractores de la ley relacionados con el consumo y trasiego de drogas. Foto: Time Magazine.

Como puede apreciarse en el corte, y este es un argumento central de la defensa, el cineasta Rudy Valdez no niega la culpabilidad de Cindy. Lo que repudian él y la familia es la excesiva sentencia, desproporcional al crimen no violento que Cindy cometió: “… Ella no fue a la policía, así que es culpable. Lo que no podemos entender, como familia, como su hermano, como sus hijas, es ¡la sentencia que recibió!”, enfatiza Rudy. Y se escucha a Cindy: “Par mí, extrañar ver a mis hijas crecer, eso es a lo que fui sentenciada…”. Y se le oye hablar con una de sus hijas por teléfono: “Yo llevo tu corazón, ¿verdad?”, y la hija, del otro lado del teléfono: “mh hum, y yo llevo el tuyo”, dijo la niña emocionada.

“Yo pensé en los miles y miles de niños que están pasando por lo que están sufriendo mis sobrinas, y quise compartir la historia como un símbolo de un problema mayor. Esta película no la hice para hablar de mi hermana, para tratar de liberarla; ni siquiera trata sólo sobre mi familia; sino por una causa mayor. Buscando un bien mayor. Yo quería usar la historia de mi hermana y de mis sobrinas como algo emblemático de un sistema que está destrozando familias y que está destrozando la juventud. Yo quise captar eso, y mostrar lo que realmente estaba sucediendo”, señaló Rudy.

Escuche aquí la entrevista que sostuvo por teléfono Samuel Orozco con Rudy Valdez en la voz de Raúl Silva:

La historia de la sentencia de Cindy, los 9 años que pasó en prisión como resultado de las draconianas leyes de sentencias mínimas obligatorias, que durante décadas ha hundido por años a acusados por delitos no violentos relacionados con el consumo, la venta o el tráfico de drogas. Esta historia narra pasajes muy emotivos sobre la relación de Cindy con sus hijas por teléfono, a quienes prácticamente escucha crecer. Y en esas conversaciones de apretada síntesis con las niñas, pues sólo puede hablar por 16 minutos cada vez, Cindy aprovecha para el concejo práctico de mamá, sí, pero también hace un espacio para la ternura y otro más hondo para el amor con sus hijas.

A la izquierda Rudy Valdez, cineasta creador de la cinta “The Sentence”, luego su hermana Cindy Shank; atrás el esposo de Cindy y al lado y enfrente las tres hijas. Foto:  www.dorriolds.com.

A la izquierda Rudy Valdez, cineasta creador de la cinta “The Sentence”, luego su hermana Cindy Shank; atrás el esposo de Cindy y al lado y enfrente las tres hijas. Foto: www.dorriolds.com.

Además de que la sentencia mínima obligatoria es prolongada, o quizás precisamente por eso, el sistema judicial está hecho para romper la relación familiar, que es lo más difícil de preservar, afirma el cineasta. Además, otro castigo del sistema de prisiones es movilizar a los presos enviándolos a cárceles en otros estados, lejos de sus familias y amigos, de sus seres queridos y de sus abogados, dice Rudy Valdez en la entrevista.

“Desde el segundo en que te llevan, y hasta que regresas a casa, el sistema está hecho para acabar con eso. Para hacer difícil que la conexión se mantenga. Yo quería mostrar la importancia de esa conexión; porque tenemos que mostrarla cuando estamos sentenciando a alguien”.

Rudy muestra cómo la encarcelación de Cindy encarcela también al resto de la familia. Los de afuera, dice la mamá de Cindy en el film, están encerrados también. El sistema carcelario abusa de los más vulnerables, de los más pobres.

Escuche:

Las tres hijas de Cindy Shank. Foto: Los Angeles Times.

Las tres hijas de Cindy Shank. Foto: Los Angeles Times.

A Cindy en la actualidad le está yendo bien, llena de actividades y pasa mucho tiempo con sus hijas, que es lo más importante, dice el hermano. Está viviendo la vida plenamente en su ‘segunda oportunidad’. No hay vista hacia atrás, lo pasado, pasado. Las niñas están felices de tener a su madre en casa. “Aunque digo esto con cautela”. Porque realmente los efectos que causó la prolongada ausencia en las vidas de las niñas “se van a ver hasta el futuro de ellas, y no sabemos cómo va a ser”, dice Rudy.

Y a escasas semanas de que el presidente Trump firmara una ley de reforma al sistema de justicia penal, y que gracias a un esfuerzo bipartidista la película se haya exhibido en el Congreso y haya sido bien recibida, se abre una posibilidad de avanzar hacia la abolición del sistema de sentencias mínimas obligatorias, sugiere el documentalista, quien está orgulloso de ser parte de esta lucha.

Escuche:

Rudy Valdez y  Cindy Shank. Foto: Los Angeles Times.

Rudy Valdez y Cindy Shank. Foto: Los Angeles Times.

Horas antes de realizarse esta entrevista el presidente Trump dijo estar listo para firmar una ley de reforma penitenciaria y de sentencias mínimas obligatorias; una versión del Senado se llama Ley del Primer Paso. Otorga a los jueces mayor discreción para cuando sentencian a gente por delitos no violentos relacionados con las drogas. Esto hace a Rudy Valdez “extremadamente contento. Es un gran paso hacia adelante en este sistema. ¿Sirve para arreglarlo todo? No. Pero es un gran paso adelante, que va a mejorar las sentencias de mucha gente… Es maravilloso. Es un comienzo, y espero que todo sigua fluyendo bien, y que funcione”■

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