El preescolar gana tracción incluso entre los más conservadores

LeticiaSerranopracticaconsuhijoMarco Vinicio González

Noticiero Latino, Nueva York

Parece ser un hecho que los gobiernos, comenzando con el federal y de manera cada vez más creciente en los estados, incluso en aquellos llamados estados ‘rojos’ por su filiación política, como Alabama y Michigan, la educación preescolar cobra fuerza inusitada y pasa por un ‘momento’. Apoyada por recientes estudios científicos, se la ve como una inversión que aumentaría la preparación y habilidades de los estadunidenses hacia el futuro, en el competitivo mundo global, con su cauda de otras ganancias en el terreno no sólo económico sino de las humanidades y la creatividad espiritual.

Con una fuerte tradición de empuje político en Washington por parte de los demócratas, que han venido señalando la necesidad de invertir en nuevas pedagogías en la etapa más temprana de la educación pública, en los estados ésta tendencia se va convirtiendo en una búsqueda bipartidista; ahora los republicanos se muestran más interesado en invertir en la educación preescolar en sus estados, en escuelas con mayoría de estudiantes de la minoría, incluso con el fin de atraer los votos que tanto necesitan para poder competir en el terreno electoral, afirman analistas aThe New York Times.

En estas páginas hemos dado cuenta de muchos de los retos y desafíos de la educación en el presente y hacia el futuro de la nación, y de las ventajas que trae para la sociedad la educación preescolar, con una buena cantidad de datos científicos y experiencias empíricas de los estudiosos del tema que han sido invitados al programa de Línea Abierta, de esta red de emisoras de radio pública en español que es Radio Bilingüe.

Como se recordará, el presidente Obama dedicó un buen fragmento de su discurso sobre el Estado de la Unión a este importante tema. Mientras, estados profundamente ‘rojos’ como Oklahoma y Georgia están siendo aclamados como modelos nacionales de acceso y calidad de educación preescolar, con otros estados y ciudades que también sigue adelante por su cuenta. Una de estas ciudades -aunque no la única- es San Antonio, Texas, dice el Times.

Con un creciente cuerpo de investigación que apunta a la importancia del desarrollo de la primera infancia y su efecto sobre el progreso académico y social más tarde, la matrícula en preescolar financiada por el Estado se ha más que duplicado desde 2002, hasta aproximadamente el 30 por ciento de todos los niños de 4 años en todo el país. Tan sólo en el último año, Alabama, Michigan, Minnesota, Montana y la ciudad de San Antonio han puesto en marcha programas nuevos o ampliados, mientras que en decenas de otros lugares, los alcaldes, los gobernadores y los legisladores están haciendo un esfuerzo serio para invertir e impulsar programas de preescolar, sostiene la fuente.

Ya en su oportunidad hablamos en este espacio del proyecto de preescolar en la ciudad de Nueva York, donde con la llegada de una nueva administración municipal, más concretamente con el nuevo alcalde, Bill de Blasio, que cumpliendo con una promesa de campaña a cerca de establecer como mandato el pre-kindergarten universal, la ciudad inició un nuevo ciclo en la manera de invertir y conducir la educación pública. También dimos cuenta del aparente conflicto que surgió entre de Blasio y el gobernador, Andrew Cuomo, a cerca de este tema. Que más que un conflicto serio sobre la implementación del pre-kinder universal se trató de la manera de implementarlo, y sobre las fuentes para su financiamiento: Mientras el alcalde de Blasio propone tasar con un muy leve impuesto a los mas pudientes de la ciudad de Nueva York, el gobernador propone financiar los programas preescolares con el surplus o ganancias registradas recientemente por el estado (por cierto, una inusitada tendencia que se ha registrado en el último año en varios estados de la nación, que han visto engrosar sus arcas, y que se han sometido a disputas internas en las legislaturas estatales sobre cómo gastar estas ganancias). Cabe señalar que esta propuesta del gobernador Cuomo somete el financiamiento para dichos programas preescolares a tener que ser renovados cada que se discuta el presupuesto o gastó publico para la entidad, un método que resulta para de Blasio demasiado arriesgado para garantizar la continuidad de estos programas.

Fuera de Washington el tema de la educación preescolar se ha convertido en una causa bipartidista, uniendo grupos empresariales y sindicatos de trabajadores, con gobernadores republicanos como Rick Snyder de Michigan y Robert Bentley de Alabama, para empujar algunos de los mayores incrementos en el gasto preescolar, que cada vez más lo ven como una necesidad para encarar las décadas siguientes. Snyder por ejemplo, aumentó el gasto preescolar a 65 millones de dólares el año pasado, un aumento que repetirá de forma similar este año, duplicando el tamaño del programa estatal para los dos años siguientes, dice el Times.

Los métodos para financiar estos crecientes programas de preescolar en el nivel nacional varían por entidad. Pero 60 por ciento de los republicanos registrados para votar, y 84% de los demócratas apoyan el propósito de expandir estos programas educativos para niños de cuatro años elevando los impuestos federales obtenidos por el cobro a las ganancias de la industria del tabaco, dice una encuesta nacional telefónica conducida en julio por el grupo no partidista ni lucrativo, First Five Years Fund, que aboga por este tipo de educación.

Hay tantas ideas sobre cómo pagar la educación preescolar, como programas educativos. Varios gobernadores han abogado por encontrar el dinero dentro de los presupuestos existentes. San Antonio por ejemplo aprobó un aumento del impuesto sobre las ventas, mientras que Virginia utiliza dinero de la lotería para su programa. Como dijimos, el alcalde neoyorquino, Bill de Blasio quiere aumentar impuestos sobre la renta a los residentes más ricos de la ciudad de Nueva York, y los legisladores de Maine están tratando de utilizar los ingresos del casino. Incluso un legislador de Maryland ha propuesto legalizar y gravar la marihuana para financiar la educación preescolar.

Sea como fuere, la educación preescolar gana tracción en el accidentado terreno de la educación pública, y hasta los más conservadores se dan cuenta que el futuro no sólo económico de la nación, sino eventualmente político también puede hallarse en esta sorprendente veta llena de promesas pero también de resultados empíricos positivos para el estudiantado estadunidense.

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