Gobierno pone fin a ciudadanía automática, y a programas médicos que salvan vidas

Jonathan Sánchez, un joven adolescente de Honduras, que padece fibrosis quística, una enfermedad pulmonar no curable, pero tratable. Foto: www.wonkette.com.

Jonathan Sánchez, un joven adolescente de Honduras, que padece fibrosis quística, una enfermedad pulmonar no curable, pero tratable. Foto: www.wonkette.com.

De la redacción

El tema de la inmigración, el segundo o tercero en importancia de las plataformas de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos en este ciclo electoral 2020, presenta políticas cada vez más crueles de la administración Trump contra los inmigrantes. Como el anuncio de ayer, a cerca de los niños nacidos en el extranjero, hijos de militares estadunidenses y de personal del servicio exterior que “ya no obtendrán la ciudadanía automática”. O el programa de “Acción Médica Diferida”, que permite a los inmigrantes con severos problemas de salud permanecer en Estados Unidos hasta dos años más allá de los términos de sus visas para recibir un tratamiento crítico que no pueden hallar en ninguna otra parte.

Meredith Parker, portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), anunció ayer a Task and Purpose, una compañía de medios digitales que ofrece informes y perspectivas sobre historias de militares y veteranos, afirmando que la nueva política del gobierno federal “pone fin a la ciudadanía estadunidense automática para algunos hijos de miembros del ejército estadunidense y empleados del gobierno que viven en el extranjero”.

Sostuvo que dicho cambio “significa que no consideraremos más que los niños que viven en el extranjero con sus padres sean residentes de Estados Unidos, incluso si sus padres son empleados del gobierno o miembros del servicio exterior estacionados fuera de Estados Unidos… estos niños ya no se considerarán que han adquirido la ciudadanía automáticamente y se les exige que soliciten la naturalización”.

Entre tanto, la administración Trump también puso fin al programa de “Acción Médica Diferida”, que permite a los inmigrantes con graves problemas de salud permanecer en este país dos años más allá de los términos de sus visas para recibir un tratamiento médico crítico que no puede hallar en ninguna otra parte.
Jonathan Sánchez, que sufre de fibrosis quística es uno de los casos convertidos en las últimas horas como emblemático. De origen hondureño Jonathan se encuentran entre los miembros de muchas familias que se establecieron en Boston para buscar atención en algunos de los mejores hospitales del país, pues su enfermedad es extremadamente sofisticada aun para la medicina moderna.

Llegó a Estados Unidos en 2016 con su familia, que perdió a una hija ya por la misma enfermedad hace años, después de que los médicos en Honduras no pudieron diagnosticarla.

Pero existen miles de familias como la de Jonathan en todo el país, dice la cadena MSNBC, a las que se les ha permitido previamente quedarse en este país “porque sus hijos están recibiendo servicios médicos que salvan vidas”, con tratamientos médicos que sólo pueden obtener aquí en Estados Unidos. A partir de hoy, estas familias amparadas bajo el programa federal de Acción Médica Diferida y que han recibido una notificación de USCIS, “una “sentencia de muerte”, dice la televisora, tienen 33 días para salir del país.

Anthony Marino, director de Inmigración Legal y Servicios, del Irish International Immigrant Center en Boston, un centro que representa a muchas de las familias que pueden verse obligadas a abandonar
el país debido a este cambio, dice que estas familias comenzaron a recibir las cartas sin previo aviso hace unos días, sin ninguna posibilidad de apelar.

“Esencialmente lo que dice el gobierno es que este es un programa sujeto a discreción. Pero que “eso es cierto en un nivel individual, caso por caso”. Sin embargo el gobierno dice tener el poder simplemente eliminarlo por completo. “Y no sé cómo esperan que los padres saquen a sus hijos de las camas del hospital, los desconecten del tratamiento que les está salvando la vida e ir a algún lado donde saben que el niño va a morir”, primero deportándolos.

La familia de Sánchez vino a Estados Unidos en 2016 una visa de turista para que tratar de curar la fibrosis quística de Jonathan en el Boston`s Children Hospital, donde ha estado recibiendo un tratamiento médico que lo ha mantenido con vida. Su madre dice que cuando vino aquí, Jonathan “prácticamente se estaba muriendo. Y en estos últimos tres años, hemos podido salvarlo”, gracias a que se acogió al programa, Medical Deferred Action / Acción Médica diferida, que permite a los inmigrantes permanecer en el país legalmente si un niño u otro miembro de la familia está recibiendo un tratamiento que les salva la vida, ante un problema de salud extrema.

Jonathan no es el único inmigrante a riesgo de perder su vida al ser deportado con la nueva disposición de la administración Trump en el estado de salud en que se encuentran. Son miles de menores en la situación de Jonathan que están recibiendo estas cartas de USCIS.

A continuación, la conmovedora súplica de Jonathan a la administración federal para que no lo manden a una muerte segura, transmitida en días pasados por la cadena MSNBC:

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