Comer en la escuela impulsa el rendimiento académico y reduce costos al Estado

0323-COM-Hunger-spring-break-2011_340-corrDe La Redacción

La Primera Dama prefiere promover su campaña contra la obesidad introduciendo una alimentación nutritiva en la comida de los alumnos del sistema de educación pública estadunidense, que reduce las cantidades de sodio, azúcar y grasas, y aumenta el consumo de frutas, vegetales y granos integrales en los almuerzos escolares.

Los republicanos de la Cámara de Representantes por su parte, introducen una iniciativa de ley contra dichos almuerzos, como publicamos hoy en nuestra sección de noticias, y se oponen a la ley de 2010 para una alimentación infantil saludable impulsada por Michelle Obama.

En tanto, 10 millones de alumnos con padres trabajadores llegan con hambre al salón de clases todos los días, a pesar de que 18.4 millones de alumnos toman un almuerzo y otros 8.5 millones de niños desayunan diario en las escuelas públicas del país, dicen informes del Departamento de Educación (DOE) de la Ciudad de Nueva York. “Tener alumnos sin hambre en las escuelas trae enormes beneficios al Estado y facilita el éxito de la misión educativa”, aclara Eric Goldstein, encargado del Programa Alimentario de Emergencia de esta ciudad en su sitio web oficial.

La lucha con los republicanos se remonta a la referida ley de 2010, y encuentra uno de sus antecedentes más inmediatos en una de las ideas que acostumbran defender los republicanos: Una porción menor de salsa en una pizza contiene los nutrientes necesarios para una buena alimentación, dicen. En Nueva York los republicanos defienden además la venta de sodas en las escuelas, y acaban de ganar una de sus más recientes batalla al conseguir el apoyo de la Suprema Corte en Manhattan, últimamente del lado de las corporaciones, para evitar la venta del tamaño extra grande de sodas que quería prohibir la ciudad en los planteles educativos.

Prensa Asociada afirma que la Asociación de Nutrición Escolar (School Nutrition Association), respaldada por la industria que representa a los trabajadores de las cafeterías escolares, apoya la idea de que los niños se alimenten más saludablemente, pero sostiene que muchos distritos escolares pierden dinero porque los estudiantes no están comprando los almuerzos más saludables. ¿Será por la crisis económica?

El año pasado más de un millón de alumnos dejó de almorzar en la escuela diariamente desde que se aplicaron las normas de la referida ley de 2012, después de décadas de esfuerzos para que paulatinamente los alumnos almorzaran más en las escuelas, declaró Diane Pratt Heavner, una de las voceras de dicha asociación. Obviamente por el incremento en el costo de los almuerzos, dijo. Y el primero de julio del año pasado entró en vigencia una segunda serie de normas que incluyeron a los desayunos escolares.

En medio de este panorama la ciudad de Nueva York ha reforzado sus programas de comida en las escuelas, y hoy está preocupada por el elevado número de alumnos y sus familias que ignoran la existencia de desayunos y almuerzos gratis en las escuelas que imparten cursos de verano.

El presidente del condado de Manhattan, Gales Brewer escribió recientemente una columna en el rotativo neoyorquino, The Daly News, asegurando que “dos terceras partes de las familias que dependen del Programa Alimentario de Emergencia no están al tanto de que la Ciudad sirve diariamente a los alumnos del sistema de educación pública dos comidas gratis durante todo el verano”. Y sugirió al gobierno de la Ciudad que sea más eficiente para informar a los padres de familia sobre la existencia de sus programas.

Eric Goldstein dijo recién al televisión pública local que dicho programa imparte desayunos al 90 por ciento de los alumnos que se hallan inscritos en este programa, en comparación al 20% que se aplica en general, en las escuelas de la ciudad. Afirma que los alumnos en dicho programa obtienen mejores calificaciones en sus exámenes, mejoran el comportamiento en el salón de clases, y ayuda a obtener una mayor concentración y tener más atención, así como menores visitas a la enfermería. Todo esto necesariamente reduce los costos de la educación.

La directora de la secundaria (JHS) 22 en El Bronx, NY, uno de los condados más pobres del país, Linda Rosenbury dice que los resultados de los que habla Goldstein comenzaron a observarse durante los periodos de exámenes. “Los alumnos llegaban a la escuela con una soda y unas papitas en el estómago, y esto no maximizaba los resultados en en el examen”.

Y Dona Geller, directora de la escuela pública 70 en Queens, NY, el condado con la más diversa demografía del país, donde se hablan más de 180 idiomas, afirma que los estudiantes hijos de padres trabajadores llegan con hambre la mayoría de las veces a la escuela: “Ya sea porque sus padres no tienen tiempo para darles de desayunar pues trabajan a veces hasta dos turnos, o no tienen suficientes recursos y les dan una soda con alimentos chatarra, o simplemente porque los niños no tienen hambre a esas horas tan temprano”. Pero sostiene que comer en la escuela se convierte en un evento social y en una especie de diversión. “Y esto no sólo por los beneficios nutricionales, sino porque fomenta la noción de comunidad; convierte a la escuela en la extensión del desayuno familiar, y esto crea un espíritu de unidad”.

Algunos niños dijeron a la televisión pública que les resulta muy divertido desayunar en el salón de clases, porque pueden comer y platicar con sus amiguitos al mismo tiempo.

Dice un reporte de la ciudad de Nueva York que la implementación de desayunos escolares gratuitos surge de una exigencia de los maestros, porque los alumnos sin hambre rinden mejor y obtienen mayor aprovechamiento académico.

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