Colorado enfrenta un futuro incierto por efecto del cambio climático

Trabajadores agrícolas piden declarar emergencia climática. Foto: Cortesía de Edgar Franks.

Trabajadores agrícolas piden declarar emergencia climática. Foto: Cortesía de Edgar Franks.

Marco Vinicio González

El cambio climático continúa impulsando el calentamiento y la sequía en Colorado y la región. Y la economía agrícola se vuelve impredecible según la Quinta Evaluación Nacional del Clima, publicada por la Casa Blanca, lo que está dañando la salud y el bienestar físico, mental, espiritual y comunitario, con enfermedades infecciosas y transmitidas, y amenazarán la salud de las personas que trabajan al aire libre, especialmente de los trabajadores migrantes, marginados de la atención médica y los servicios sociales.

“Los 48 estados se han calentado 2.5 grados en comparación con el promedio mundial de 1,7 grados”, provocando aumentos en el nivel del mar, menor suministro de agua, inundaciones, sequías extremas, olas de calor e incendios forestales.

Desde 2018, el suroeste, que incluye Colorado, “ha resistido 31 grandes desastres relacionados con el clima que han provocado 700 muertes y más de 67 mil millones de dólares en daños”. Los desastres en Colorado incluyen el incendio Marshall de 2021 en el condado de Boulder, una sequía severa en curso y peligrosas tormentas de granizo.

Principales impactos en Colorado si el cambio climático continúa a su ritmo actual:

Reducción persistente de la capa de nieve

En los próximos 50 años la nieve será menos común en elevaciones más bajas y se derretirá más temprano en la primavera que en el pasado. “El agua de la capa de nieve de las montañas fluye a través de los grifos de las ciudades, riega las tierras de cultivo. El paisaje absorbe más calor del sol en lugar de reflejarlo, lo que acelera aún más el derretimiento.

Menos agua

Menos nieve significa menos escorrentía en los ríos de los que Colorado depende para su agua, que combinada con temperaturas más altas aceleran la evaporación que conducirán a decisiones difíciles sobre cómo usar y conservar el agua. Los acuíferos subterráneos también se rellenarán más lentamente con menos lluvias y escorrentías.

El río Colorado

Una de las principales fuentes de agua de la región, continúa secándose. Entre 1913 y 2017 el caudal anual del río disminuyó un 9 por ciento por cada grado centígrado que aumentaron las temperaturas medias. Se amenaza la capacidad de la región para utilizar sistemáticamente las presas para crear electricidad, “interrumpiendo una fuente de energía típicamente fiable y baja en carbono”.

Agricultura más difícil

Los inviernos más cálidos serán perjudiciales para los cultivos de huertos, y las olas de calor amenazarán la producción. La cría de ganado en pastizales también se volverá más insostenible lo que resultará en impactos económicos generalizados”.

El calor extremo puede provocar deshidratación y enfermedades renales, mientras que las tormentas de polvo, que se espera aumenten, pueden afectar la salud pulmonar.

Las comunidades indígenas, que han residido durante siglos en el suroeste, han cambiado con éxito las prácticas agrícolas en tiempos de sequía, inundaciones e incendios. “Podemos aprender mucho trabajando con comunidades que se han adaptado en el pasado“.

Incendios forestales más severos

Los incendios forestales en Colorado y en toda la región se han vuelto más grandes y calientes creando una serie de incendios sin precedentes, que ponen en riesgo a las personas, las economías, los ecosistemas y los recursos hídricos de la región.

Los tres incendios forestales más grandes en la historia de Colorado ocurrieron en 2020. Los siete incendios forestales más grandes de California ocurrieron desde 2018. Los incendios más grandes en Nevada, Arizona, Nuevo México y Utah han ocurrido desde 2007. El incendio Marshall mató a dos personas y destruyó 2 mil millones de dólares en propiedades. Se ha quintuplicado desde 1984.

La escorrentía primaveral temprana de las montañas debido al calentamiento aumentará el crecimiento de las plantas en la primavera, creando más combustible para incendios durante los veranos más cálidos. El humo de los incendios forestales plantea riesgos para la salud humana y puede hacer que la energía solar sea menos productiva, como ocurrió en el sur de California en 2020.

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