California pone mano dura a herbicida mientras crecen las demandas

Por Stephanie O’Neill
Kaiser Health News

El hierbicida Roundup de Monsanto Co., se muestra a la venta en Encinitas, California. Foto: Reuters.

El hierbicida Roundup de Monsanto Co., se muestra a la venta en Encinitas, California. Foto: Reuters.

Jack McCall participaba en el mercado local de agricultores, donde vendía aguacates y otras frutas que cultivaba en su rancho de 20 acres en Cambria, en la costa central de California.

El empleado del servicio postal y entrenador de las Pequeñas Ligas era “muy respetuoso del medio ambiente”, dijo Teri McCall, su esposa por 41 años. Evitaba los productos químicos, utilizando sólo su tractor cortacésped para sacar el cardo y otras malezas que brotaban continuamente en las áreas planas del rancho.

Pero su esposa cree que hubo una fatídica excepción a esa regla. Durante más de tres décadas, en las partes montañosas del rancho donde cultivó los aguacates y alrededor de árboles frutales recién plantados, Jack cargaba un rociador de mochila y regaba las malas hierbas con el herbicida ampliamente vendido: Roundup.

“Él creía que Roundup era seguro”, dijo Teri, y señaló que Monsanto Co., con sede en St. Louis, MO., promociona regularmente su producto estrella como inofensivo para personas y mascotas.

En 2012, el perro de 6 años de los McCall, “Duke”, quien siempre acompañaba a Jack por la granja, presentó ganglios linfáticos hinchados en su cuello y murió poco después de un linfoma, un tipo de cáncer de la sangre. Tres años más tarde, Jack descubrió ganglios linfáticos hinchados en su propio cuello, dijo Teri. El diagnóstico: una forma rara de linfoma no Hodgkin, que terminó matándolo el 26 de diciembre de 2015.

“Pensé: ‘es una coincidencia que ambos tuvieron bultos en el cuello’”, recordó Teri. “Entonces pensé en todo el tiempo que Duke se pasaba metiendo la nariz en la hierba que había sido rociada con Roundup”.

En marzo de 2016 McCall presentó una demanda por muerte injusta, contra Monsanto, alegando que la compañía ocultó el riesgo de cáncer que representa una sustancia química llamada glifosato, un ingrediente activo en Roundup, que cree fue el culpable de la muerte de su esposo y su perro.

Cientos de demandas similares están pendientes en los tribunales federales y estatales en todo Estados Unidos, y Monsanto las disputa enérgicamente.

El uso de glifosato creció exponencialmente en las últimas dos décadas. El producto químico encontró su camino en la cadena alimenticia y en los cuerpos de las personas. Un estudio publicado recientemente en la revista médica JAMA mostró que el número de adultos del sur de California que dieron positivo para glifosato en la orina y excrementos aumentó dramáticamente de 1993 a 2016.

En julio, California agregó glifosato a su lista de sustancias químicas cancerígenas bajo la ley de agua potable segura y tóxicos de 1986. La ley, también conocida como Proposición 65, requiere que las empresas adviertan a los consumidores si sus productos o instalaciones contienen cantidades potencialmente inseguras de cualquier sustancia tóxica conocida por causar cáncer, defectos de nacimiento u otros daños reproductivos.

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La medida de California es “un gran paso y tiene implicaciones globales”, dijo Olga Naidenko, asesora científica principal del Environmental Working Group, una organización sin fines de lucro de investigación y defensa. “California es el primer estado en el país que dijo: tomaremos medidas reguladoras para proteger a nuestros residentes de este químico”.

La oficina de evaluación de peligros para la salud ambiental del estado, que es responsable de incluir químicos en la Proposición 65, ha propuesto un límite de 1.1 miligramos de glifosato al día para un adulto que pesa 70 kilogramos o 154 libras. Eso es aproximadamente 122 veces más estricto que la directriz de seguridad de la Agencia de Protección Ambiental federal.

La agencia estatal estudia más de mil 300 comentarios públicos escritos, junto con el testimonio oral de una audiencia realizada en junio pasado, para decidir si debe implementar o revisar el límite propuesto.

A partir de julio de 2018, las sustancias en la lista de la Proposición 65 requieren etiquetas de advertencia.

Otras compañías, incluidas Dow AgroSciences y DuPont, también venden productos que contienen glifosato, ya que la patente de Monsanto expiró en 2000.

La decisión de California de incluir el químico fue activada por un estudio de 2015 de la Organización Mundial de la Salud que describió dicha sustancia química como “probable carcinógeno para los humanos” y citó “evidencia convincente de que el glifosato también puede causar cáncer en animales de laboratorio”.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer encontró una “asociación positiva” entre la exposición al glifosato y la malignidad en humanos, aunque agregó que otras explicaciones no podían ser excluidas. En particular, la agencia internacional descubrió un posible vínculo con el linfoma no Hodgkin, el tipo de cáncer que mató a Jack McCall.

Monsanto presentó una demanda ante el Tribunal Supremo estatal para anular la decisión de incluir la sustancia en la lista de carcinógenos, pero perdió, y apeló esa decisión. Su oferta para detener temporalmente la inclusión en el listado de cancerígenos pendiente de juicio fue rechazada por un tribunal de apelación estatal y el Tribunal Supremo de California. La compañía dice que no hay justificación para etiquetar a glifosato como un activo peligroso.

“Para ser claros: la ciencia subyacente detrás del glifosato no está en cuestión”, dijo Scott Partridge, vicepresidente de estrategia global de Monsanto. “Los herbicidas a base de glifosato de Monsanto tienen una larga historia de uso seguro y su aplicación se ha estudiado en el mundo real, incluido el estudio más grande entre agricultores”.

Afirmó que “sacar a la luz documentos aislados fuera de contexto, es un intento de los abogados de los demandantes en litigios pendientes de distraer a la ciencia, que no está de su lado”.

Monsanto dice que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer se equivocó al no considerar datos que sugirieron que no existe un vínculo entre el glifosato y el linfoma no Hodgkin. Esa investigación se encuentra en una parte no publicada del estudio multianual y multifacético de salud agrícola, que evalúa los efectos de la exposición a pesticidas en los agricultores. La agencia internacional de cáncer, un panel independiente de científicos, dijo que sólo considera los estudios publicados y revisados ​​por pares.

Algunos otros estudios tampoco han logrado establecer un vínculo convincente entre el glifosato y el cáncer. A principios de este año, el regulador de seguridad química de la Unión Europea determinó que no había evidencia suficiente para clasificar el glifosato como un carcinógeno, aunque dijo que el compuesto podría causar daño a los ojos y daño a largo plazo a la vida acuática.

Pero la agencia internacional contra el cáncer, que examinó alrededor de mil estudios, determinó que había suficiente información para respaldar su descubrimiento de un vínculo entre el glifosato y el cáncer.

Los defensores de los agricultores dicen que el plan de California de exigir etiquetas de advertencia para los productos basados ​​en glifosato es erróneo. En una audiencia en junio, Cynthia Cory, directora de asuntos ambientales de la Federación del Buró de Granjas de California (California Farm Bureau Federation) una organización sin fines de lucro, le dijo a la junta de la agencia de evaluación de peligros para la salud que el herbicida es una herramienta importante para los agricultores. En última instancia, beneficia al medio ambiente, dijo, porque “nos permite reducir nuestros pases de tractor, lo que se traduce en un aire más limpio”.

La doctora Michelle Perro, pediatra que atiende a niños expuestos al glifosato, ofreció a la junta un punto de vista diferente. “Lo que estoy viendo son niños más enfermos”, dijo.

La investigación sugiere que Roundup y otros herbicidas a base de glifosato pueden estar relacionados no sólo con el cáncer sino también con una variedad de otros problemas de salud. Estudios recientes relacionan el compuesto con el ADN y el daño cromosómico en células humanas, insuficiencia renal, enfermedad renal crónica, trastornos intestinales, enfermedad celíaca y autismo.

Alrededor de 250 millones de libras de glifosato se rociaron en cultivos estadunidenses en 2014, un aumento de nueve veces en poco menos de dos décadas, de acuerdo con un estudio en la revista Environmental Sciences Europe. Dos tercios de todo el glifosato utilizado en Estados Unidos durante los 40 años desde 1974 hasta 2014 se roció en la última década.

Y no es necesario vivir cerca de los campos agrícolas para estar expuesto, dijo el doctor Paul Winchester, profesor de neonatología en la facultad de medicina de la Universidad de Indiana y director médico de la unidad neonatal de Franciscan St. Francis Health en Indianápolis. “Resulta que está en casi todos los alimentos (no orgánicos)”.

Eso le preocupa por que el estudio sugiere que el daño cromosómico causado por los pesticidas tiene el potencial de incrustarse en el ADN y transmitirse a las generaciones futuras.

Teri McCall dijo que aplaude la decisión de California de incluir al glifosato como carcinógeno y espera que ayude a proteger a otros del tipo de pérdidas que ha sufrido.

Desde la muerte de su marido, “mi vida llena de colores se convirtió en blanco y negro”, dijo. “Mi vida con Jack estaba llena de alegría, risas y diversión, y esto me dejó un gran vacío… Todos los días son una serie de esfuerzos para escapar de la pérdida y simplemente no hay escapatoria”.

Esta historia fue producida por Kaiser Health News, un programa editorialmente independiente de Kaiser Family Foundation.

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