Betsy DeVos, cabildera de la lucrativa industria privada de la educación

Betsy DeVos y Trump. Foto: Betsy DeVos y Trump. Foto: www.tyheinquisitr.

Betsy DeVos y Trump. Foto: Betsy DeVos y Trump. Foto: www.theinquisitr.

De la redacción

Las prácticas predatorias que defraudan a los estudiantes estadunidenses con préstamos estudiantiles, becas y otros tipos de ayuda financiera no son nuevas y han sido causa de multas multimillonarias derivadas de demandas individuales y colectivas contra escuelas lucrativas e inescrupulosas. Existe una investigación en curso sobre estas escuelas privadas que defraudan a los estudiantes dejándolos sin la preparación necesaria para conseguir un trabajo y con una pesada deuda que investigaciones científicas predicen no van a poder pagar. Frenar la investigación en curso es incorrecto, como pretende la Secretaria de Educación, Betsy DeVos, pero no es sorprendente, dicen políticos e investigadores.

Antes de desmantelar la investigación sobre los planteles educativos fraudulentos Betsy DeVos seleccionó como su principal investigador para dicho proceso a un exdecano de una escuela acusada de prácticas predatorias, dice la publicación Mother Jones.

“DeVos y la administración Trump ni siquiera están tratando de ocultarlo. Su Departamento de Educación antepone todo, a lo que es mejor para los estudiantes. Esto está mal y es hora de que termine”, dice por su parte Debbie Stabenow, quien busca un escaño en el Senado federal.

En su primera audiencia ante un comité en la Cámara de Representantes, dice hoy el periódico La Opinión de Los Ángeles, la secretaria de Educación, Betsy DeVos, “afirmó que la decisión de delatar o no a estudiantes indocumentados con las autoridades de Inmigración, para su deportación, dependerá de cada escuela o comunidad local”

Las declaraciones de la Secretaria, como era de esperarse, desatarn fuertes críticas de grupos cívicos, dice la fuente. “DeVos afrontó duras preguntas del legislador demócrata por Nueva York, Adriano Espaillat, quien enumeró casos de padres o estudiantes indocumentados arrestados afuera de recintos escolares por su estatus migratorio”.

En 2016 se creó un grupo de trabajo para responsabilizar a las universidades con fines de lucro por defraudar a millones de estudiantes. Hoy la Secretaria DeVos está desmantelando dicho grupo, tal vez por haber surgido durante la pasada administración Obama, “y ahora las escuelas predatorias no serán responsables de sus acciones”, señala la fuente.

El país está plagado de este tipo de escuelas privadas inescrupulosas, y por citar sólo un ejemplo está la cadena de lucrativos colegios en La Florida, FastTrain College, cuyo propietario enfrenta “una multa de 22 millones de dólares y está sentenciado pasar un tiempo en la cárcel por defraudar al gobierno federal al presentar información falsa para adquirir ayuda federal”, que luego administraba a discreción  prestándole ese dinero a los estudiantes.

Ahora “el difunto FastTrain College, que operaba siete campuses en todo el estado de La Florida, fue acusado de procesar a numerosos estudiantes no calificados, con el fin de recaudar el dinero del gobierno”. A causa de esto muchos estudiantes terminaron con deudas que serán “enormemente difíciles de pagar”.

En respuesta a la reciente publicación del presupuesto propuesto por el presidente Trump para el sector Educación y el evidente apoyo de la Secretaria del ramo, Betsy DeVos a las universidades con fines de lucro, sobre los intereses de los estudiantes prestatarios, la Senadora Elizabeth Warren lanzó ‘DeVos Watch’. Es un mecanismo para responsabilizar a la Secretaria de Educación por sus acciones, hasta que brinde la protección que les corresponde a estudiantes y denunciantes, dice la publicación electrónica, OurFuture.org.

Y en lugar de trabajar junto a los estudiantes agraviados para reducir las tasas de interés de los préstamos estudiantiles, “Trump y DeVos han ideado planes para aumentar la dificultad a los estudiantes que intentan pagar sus préstamos excesivamente inflados”.

La lista de acciones de educación superior bajo la nueva Secretaria del ramo “no es bonita”, informó el Center for American Progress (CAP) en julio pasado. “Si el trabajo realizado por DeVos y compañía llega a buen puerto, entonces millones de prestatarios obtendrán un peor servicio al cliente en el renglón de los préstamos; los préstamos serán menos generosos y las donaciones se reducirán; los estudiantes no estarán protegidos de programas de bajo valor; y los prestatarios defraudados no obtendrán alivio”.

Entre las “transgresiones” de DeVos, señaló CAP, se halla “el retiro de requisitos que establecía una política de la era Obama, para brindar protecciones enfocadas en prestatarios y garantías de servicio al cliente, al seleccionar nuevos proveedores de préstamos universitarios”. La propuesta buscaba recortar 143 mil millones de dólares en préstamos universitarios federales. DeVos intenta devolver a los prestamistas el poder cobrar las deudas a los prestatarios con deudas canceladas.

La publicación Político informó por su parte que DeVos retrasó una regla que habría impedido a las universidades con fines de lucro “exigir que los estudiantes resuelvan las quejas a través del arbitraje, en lugar de una demanda judicial colectiva”. Además, su departamento cortó los esfuerzos de aplicación de beneficios y mostró favoritismo para la industria al decidir casos individuales cuando los estudiantes creyeron que habían sido defraudados. Y abandonó “una fuerza de tarea federal diseñada para reprimir los abusos en las universidades con fines de lucro y compartir información entre las agencias de investigación”.

Todavía en septiembre DeVos sostenía abiertamente que “las regulaciones que tenían colegios lucrativos responsables de defraudar a estudiantes, incluida la defensa del deudor y los requisitos de empleo remunerado”, eran básicamente equivalentes a darle “dinero gratis” a los estudiantes.

Por lo tanto, al menos en lo que respecta a la educación superior, el historial de DeVos en 2017 parece indicar que muchos han malinterpretado la narrativa sobre DeVos.
Durante su confirmación y durante su mandato, ella ha sido proyectada como “luchadora de una causa especial”. También fue retratada como una poderosa impulsora y agitadora en el partido republicano, debido a la gran influencia que tuvo a través de las donaciones sustanciales de su familia a las campañas políticas.

Sin embargo, “como secretaria de educación, sus acciones relacionadas con la educación superior cuentan una historia algo diferente”. En lugar de ser una luchadora, “sus políticas han reflejado las del establishment republicano”. Y en lugar de ser alguien que puede comprar influencia, “ella ha sido más como una herramienta de los grupos de presión, Cabilderos y agentes de la industria de colegios privados que prevalecen en su Departamento de Educación, concluye OurFuture.org.

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