Ante falta de créditos, pequeños empresarios latinos se las arreglan para financiarse

Raúl Maya, en su tienda Fashion Palace en el area Fruitvale de la ciudad de Oakland, California. Foto:  Farida Jhabvala Romero/KQED.

Raúl Maya, en su tienda Fashion Palace en el area Fruitvale de la ciudad de Oakland, California. Foto: Farida Jhabvala Romero/KQED.

Los empresarios latinos están emprendiendo negocios a un ritmo más rápido que otros grupos demográficos del país. Sin embargo, se encuentran con cantidad de obstáculos para obtener créditos bancarios y muchas veces terminan pagando intereses muy altos al depender de prestamistas privados. En la ciudad de Oakland, en el norte de California, un grupo de estos empresarios se las han ingeniado para prestarse apoyo financiero mutuamente valiéndose del Internet. Farida Jhabvala Romero conversó con dos de ellos. Este reporte es parte de la serie “Hablando de la Raza”.


En su tienda de ropa y artículos para hombre Raúl Maya le cobra a un cliente.

Se escucha diálogo: Me da una bolsa…. Ya se la midió?… No, ¿es large?..

Está feliz con su negocio, Fashion Palace –que tiene por más de 17 años en esta área latina de la ciudad de Oakland. Muchos de sus clientes son trabajadores que viven cerca y buscan cómo vestirse bien cuando van a bodas y a fiestas…

“Y ya le digo, te queda una camisa crema…, o una camisa oscura. Les ayudo en lo que yo puedo (se escucha también la voz del cliente)”, dice Maya.

Hace tres años Maya estaba casi en bancarrota –no tenía suficiente mercancía, y sí dificultades para pagar la renta. Así que solicitó un préstamo o una tarjeta de crédito a varios bancos.

“Me decían que mi crédito no era alto y nunca conseguí un préstamo ni de 50 dólares de un banco”

Dice que su única opción fue un préstamo de 5 mil dólares, de una compañía alternativa aquí cerca. Terminó pagando 8 mil dólares… por los altos intereses que le cobraron. Aunque no quiso revelar el nombre de la compañía, mostró sus recibos.

“Tú sabes que te están cobrando demasiados intereses, pero la situación económica te hace aceptarlo aunque después se te haga un infierno y un camino largo de aquí a que acabas a pagar”, señaló.

Los intereses son mayores que los de un banco porque son clientes de alto riesgo, dice Thomas Leonard, director de California Financial Service Providers Association, quien representa a docenas de estos prestamistas alternativos:

“Las tarifas van a ser más altas para los clientes que tienen un menor puntaje o historial crediticio. Y lo que encuentras es que las tarifas de intereses son realmente un producto del riesgo”

Y sí hay mucha demanda para estos préstamos, aunque sean más caros. Académicos dicen que los bancos prefieren prestar cantidades mayores a empresas ya establecidas, en parte porque los bancos ganan más dinero. Eso pone en desventaja a nuevos empresarios latinos y afroamericanos.

“Es menos probable que obtengan préstamos bancarios. O que tengan acceso a dinero de su familia, amigos y oportunidades de negocio en el vecindario. Tienen todo eso en su contra”, dice Rob Fairlie.

Fairlie es un economista de la Universidad de California en Santa Cruz. Dice que la falta de crédito es una razón por la cual los negocios latinos y afroamericanos tienen más probabilidades de fracasar.

“Tienes que tener capital para invertir en el negocio, para iniciar el negocio y hacerlo crecer; es muy difícil lograrlo sin tener acceso a capital”

Jonny Price y Alejandra Pena platican en las oficinas de Kiva en San Francisco Calif. el 29 de Marzo del 2017. La organizacion sin fines de lucro ofrece asistencia tecnica y de lenguage a empresarios Latinos que buscan credito en Oakland. Foto: Farida Jhabvala Romero/KQED.

Jonny Price y Alejandra Pena platican en las oficinas de Kiva en San Francisco Calif. el 29 de Marzo del 2017. La organizacion sin fines de lucro ofrece asistencia tecnica y de lenguage a empresarios Latinos que buscan credito en Oakland. Foto: Farida Jhabvala Romero/KQED.

Ese es el problema que KIVA, una organización internacional no lucrativa quiere solucionar. Facilita préstamos de hasta 10 mil dólares en Estados Unidos, pero sin intereses. Mediante su sitio de Internet conecta a empresarios con más de un millón de prestamistas por todo el mundo, que aportan montos pequeños como de 25 dólares, en una cooperación colectiva.

Se escucha sonido ambiente del interior de una oficina…

Johny Price dirige KIVA en Estados Unidos desde su oficina en San Francisco, California.

“Le prestas 25 dólares a una empresaria en Oakland. Ella te paga de regreso… y luego puedes prestar nuevamente ese dinero para apoyar a alguien más. Quizá esta vez sea un empresario en otra parte del mundo”, dice Price.

Cuando el empresario Raúl Maya se enteró de esta opción…

Se escucha gente hablando en una reunión…

Invitó a representantes de KIVA a su tienda y los reunió con docenas de empresarios latinos.

Bety Ugalde es madre soltera inmigrante. Trabajaba como cocinera en dos empleos de tiempo completo pero aun así no alcanzaba a pagar su renta. Por eso empezó a vender zapatos importados de México.

“Y la verdad es que sí vendes bien en la escuela, en el trabajo, con los vecinos”

Está interesada en conseguir un préstamo de 2 mil dólares ¡sin intereses! Para comprar más mercancía y ampliar sus ventas.

Alejandra Pena, de KIVA, le ayuda a inscribirse en el sitio de Internet.

“Nos vamos a meter a su cuenta de KIVA, ¿OK?…”, pregunta Pena.

Pero antes de que Ugalde pueda empezar a recaudar su préstamo, que le llega electrónicamente, debe transferir 100 dólares de su dinero a cuatro empresarias presentes en la reunión. Así invierte en el grupo y genera confianza.

“Y vamos a pagar los 25 dólares a cada una de estas personas. A Paula, a Marcela, a María y a (otra) María…”

Raúl Maya, en su tienda Fashion Palace. Foto: Farida Jhabvala Romero/KQED.

Raúl Maya, en su tienda Fashion Palace. Foto: Farida Jhabvala Romero/KQED.

El anfitrión de estas reuniones, Raúl Maya, les trae café y pan dulce.

Maya:

“Yo les digo, tenemos que estar unidos para que la persona que entre nueva… tenemos que apoyarla”

Así, en lugar de pagar préstamos caros este grupo de pequeños negociantes latinos se apoyan mutuamente para realizar su Sueño Americano.

Para la Edición Semanaria del Noticiero Latino, desde Oakland, California, Farida Jhabvala Romero.

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